María Calviño | Superficies cultivables

Foto: La Voz


María Calviño | Superficies cultivables


Intereses creados

It must be your imagination then, and not theirs.
Hipólita (A Midsummer Night’s Dream)

No tengo más remedio que decir
las cosas con palabras; si se vuelven
trama de sueño que refleja o sombra
que ampara pasó antes; si son hilo
que ata o filo que corta es noticia
de ayer. Porque las cosas pasan
sin decir su nombre hay agua
para tomar, agua para mirar,
ojos de agua; hay fuego
de hogar, fuego fatuo,
piel de fuego; hay alas de volar,
agujas de reloj, tiempo
que corre.

Por eso te digo que le pido
al viento de vivir
que no te vayas.



Comentario sin título


para José Di Marco

Yo creía que el pozo mismo era de palabras,
sabía atravesar zonas inestables y no podía
imaginar que alguien cavase en ellas.
Algunas veces viajando con vos, mirando desde el ómnibus
pasar las cosas que no pasan (postes de luz con nidos
enormes en los cables, las cabinas de cobro de peaje,
charcos,
bancos de plaza, bares vacíos en pueblos quietos
como el campo) me pareció que era posible.
Cavar palabras -descendientes no reconocidas
de algún otro cavilador anónimo y
de pronto ese áspero idioma de cavar
dice algo que comprendo: sílabas de lo atónito,
memoria dolorida sin eco ni azogue,
el mapa interior de esta llanura indiferente
y su horizonte un desierto
a cualquier hora, si cuando disipa
la noche toda noción de paisaje
viajar a cualquier parte es regresar.
La intención de cavar oye silencio
en el canto o al dorso de las palabras,
como vos le decís.



María Calviño (Córdoba, 1961), Superficies cultivables. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2017.

James Joyce | Música de cámara




James Joyce | Música de cámara


VII

Mi amor entre los manzanos
vestido está ligeramente,
donde los joviales aires
más quieren correr acompañados.

Allí, por donde los vientos joviales
se quedan cortejando a las nuevas hojas
que pasan, mi amor va lentamente,
inclinándose a su sombra en la yerba.

Y por donde el cielo es copa
de claro azul sobre riente tierra,
mi amor va ligeramente, sosteniéndose
el vestido con delicada mano.


VIII

¿Quién va por el verde bosque
mientras adorna la primavera?
¿Quién por el alegre bosque verde
va haciéndole más alegre?

¿Quién pasa a la luz del sol
por sendas que conocen el leve paso?
¿Quién pasa a la dulce luz del sol
con semblante tan virginal?

Los caminos de todo el bosque
fulguran con dorada y suave llama.
¿Para quién todo el soleado bosque
lleva tan airoso atuendo?

Es por mi sincero amor
que los bosques visten rico ropaje.
Es por mi muy sincero amor,
que es tan joven y claro.


XVI

Fresco es ahora el valle
y hasta él iremos, amor,
que muchos coros cantan
donde una vez fue el amor.
¿No oyes los zorzales cómo nos llaman,
nos llaman desde allí?
Oh, fresco y agradable es el valle,
y allí, amor, nos quedaremos.



XXXVI

Oigo un ejército acometiendo la Tierra
y el trueno de caballos encabritándose,
la espuma alrededor de sus rodillas.
Arrogantes, como negras armaduras,
detrás de aquellos, desdeñando las riendas,
sacudiendo látigos están los aurigas.

A la noche gritan su nombre de guerra:
en sueños gimo cuando distante
oigo sus risas de torbellino.
Y rajan las tinieblas del sueño,
llama cegante, resonando,
resonando el corazón como sobre un yunque.

Llegan sacudiendo en triunfo el largo
pelo verde: saliendo del mar
corren dando vueltas por la costa.
Corazón mío, entonces, ¿no tienes sabiduría
y por eso te desesperas? Amor,
amor, amor, ¿por qué solo me has dejado?



James Joyce (Dublín, 1882 - Zurich, 1941), Música de cámara. Traducción de José María Martín de Triana. Visor. Madrid. 1979.

Alejandro Schmidt | Este año escribí poco



Alejandro Schmidt | Este año escribí poco


este año escribí poco y
salvo alguna nube nacida en
mi sensación matemática de
la belleza
nada ocurrió

ni el árbol ni ese calor que
vez tras vez
necesitamos
preguntaron por…

Seguían disfrazados los cucos contra el cielo
ríos de fuego
esas calles guiando la ciudad…

Mi rostro, bien,
muy bien mis actos…

¿Qué puse donde estabas
frecuente voz temida?

También conocí más gente
y en medio de otros libros
demoraba un poco más de lo habitual
pensando
todo está completo
todo falta.



Alejandro Schmidt (Villa María, 1955), tomado de su blog.

Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Josefina Fonseca



Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Josefina Fonseca


La amanuense

Por Josefina Fonseca

¿Qué se muestra cuando se develan intencionalmente los mecanismos que intervienen en la construcción de un poema? ¿Da igual saber qué lectura acompañó a la voz narrativa, de qué manera piensa el poema el poeta? ¿Es que hay resultados que no pueden desprenderse del proceso que los guía? Bouquet Garní – SPAM (La Carta de Oliver, 2017) de Griselda García, a la vez que anticipa los métodos puestos en juego, invita lateralmente a una reflexión sobre la escritura y sus objetivos. ¿Tiene fines un poema? ¿Hay función en todos los fines?

En Bouquet Garní, Griselda García advierte la operación: se trata de reescrituras de poemas conocidos de la literatura universal, de autores y autoras como Pavese, Bayley, Dickinson, Cavafis, Pizarnik. A la manera de un ramillete de hierbas aromáticas que se quita de la comida antes de ser servida, pero que deja en el plato un eco inevitable, los poemas de Bouquet Garní se desprenden parcialmente de su punto de partida. Y multiplican el sentido en la exhortación implícita a leerlo como espejo de su original. “Procedí de distintas formas –explica la nota de la autora-: en algunos casos volviendo positivo el sentido, en otros bajando a tierra ciertos humos volátiles”.

Volver positivo el sentido: cuando en “The burial of the dead”, Eliot escribe “Yo te mostraré el miedo en un puñado de polvo”, García dice “te enseñaré la alegría en un puñado de uvas” y, en una reescritura minuciosa, los cadáveres de Eliot se vuelven semillas. Cuando en “De lo que soy”, Raúl Gómez Jattin dice “Descifro mi dolor con la poesía/ y el resultado es especialmente doloroso”, Griselda reescribe “descifro mi amor con la poesía/ y el resultado es placentero”. La contraposición en el sentido confirma esa frase hecha que sostiene que para que haya luz debe haber también oscuridad, haciendo del poema disparador una contracara que completa y pone en valor la lectura nueva.

¿Tiene fines un poema? Podríamos pensar que los de Bouquet Garní son una invitación a que la poesía pueda contar también desde otros estados, en una muestra de que lo universal puede individualizarse de infinitos modos. Y aparece, como una clave necesaria, la certeza de que, por ejemplo, si Idea Vilariño no hubiera escrito su “Ya no”, no existiría la llave para esta versión que trasforma la ausencia:

Ahora sí

No viviremos juntos, no tendremos hijos
no coseré tu ropa, me tendrás algunas noches
no me despertarás al irte, sabrás quién fui
entenderás por qué me amaron otros.
Comprenderás que fue verdad lo que tuvimos
sabrás quién fuiste a mi lado, quién fui para ti
cómo disfrutamos querernos, esperarnos, estar.
Soy yo para ti por ahora y tú
eres tú para mí mientras dure.
Seguirás presente en un día futuro
sabré dónde vives, con quién
sabré que me recuerdas.
Me abrazarás cada noche como esa noche.
Volveré a tocarte. No te veré morir.
Vivirás para siempre en mí.

En el caso de SPAM, no se trata ya de una operación de reescritura sino del ejercicio de buscar valor en los mensajes en apariencia inútiles que entran en la bandeja de correos electrónicos no deseados o, en palabras de la autora: “construir a partir del deshecho”. Y el resultado de esta búsqueda es un conjunto de textos despojados, con un sentido del humor particular y una fuerte impronta de experimentación y juego.

La performance inolvidable

El Viagra es una medicina
con venta bajo receta que se toma
en forma oral para el tratamiento
de la disfunción eréctil en hombres
activando el flujo de sangre
seguido por la dureza de su pene
sexualmente excitado y listo
para una performance inolvidable.
Período de respuesta de 6 a 8 horas
Sensibiliza los nervios del pene
Acelera la recuperación
Amplifica la pasión
Se absorbe con rapidez
Multiplica los orgasmos
Rejuvenece los sentidos
Da confianza psicológica
Eficaz en los casos más duros.

SPAM, aunque autónomo, complementa a Bouquet Garní: si en éste la autora trabajó en desmenuzar, reescribir y apropiarse poemas clásicos, multiplicando los sentidos de tratamientos ya autorizados, en SPAM se revela contra los temas: la materia prima de los textos son materiales destinados al olvido. “Si no deformo algo, no me quedo tranquilo” es, según García, la frase de Spinetta que se hizo eco en el libro. Un eco que resuena así: formo, formo, formo.


Mirale Moshe Alvo | Lápiz japonés




Mirale Moshe Alvo | Lápiz japonés


Decí lápiz japonés,
lápiz japonés. Rápido, repetilo.
Miro a los chicos de la clase,
esos a los que amo.
Me rodean en un círculo,
en la colina cercana a la escuela,
durante el recreo.

Amo esa colina,
pero más que nada
amo a los chicos de la clase.

A ver. Decilo, decilo.

Capto la trampa de esos sinvergüenzas.
Repito rápidamente: lápiz japonés.
Qué fácil hacer reír a los chicos de la clase.
Estallan en carcajadas,
caen y se levantan.

En mis noches de nostalgia recuerdo
los rostros sonrientes
de todos aquellos chicos que yo amaba.
En la entrevela nocturna susurro
lápiz japonés, lápiz japonés
y nadie ríe,
nadie se levanta.


Mirale Moshe Alvo (Tel Aviv, Israel). Traducción: Gerardo Lewin. Visite el blog del traductor.

Emiliano Campos Medina | Altares suburbanos



Emiliano Campos Medina | Altares suburbanos



Linyera

Cada día pasa un mendigo
que golpea los tachos
con una rama,
el pelo oscuro forma lazos
que le ocultan el rostro.
No somos tan distintos
cobijados por este mismo cielo
de luces artificiales y adoquines
junto al pasar ronco de los autos.
Su figura se recorta en la ventana
y yo afuera, junto a la capilla roja,
escarbo con mis manos
la tierra, al pie del árbol,
como aquel mendigo 
en su libertad.


Sobre la objetividad

Desde la ventana del bar
puedo ver donde nos sentábamos.
La gente va y viene
pero sin vos la escena
es como leer en un informe médico
la enfermedad terminal del verano.

Andamos borrachos de tu falta. 
Con la copa en el aire
van posibles resoluciones del duelo,
la resiliencia y todas esas supercherías
que nos colgamos del cuello
como amuletos de plástico.


Salamandra

La rocé con los dedos
cuando abrí la puerta.
Nos quedamos detenidos,
sus ojos en los míos,
estáticos.
Ojos de sedimento removido,
de reliquia retornada a la vida.
Hubo un intercambio en silencio.
Contuvimos la respiración
hasta que se perdió
entre las grietas del ladrillo
y yo me quedé inmóvil
como una estatua de sal.



Emiliano Campos Medina (Buenos Aires, 1978), Altares suburbanos. Ediciones en Danza. Buenos Aires. 2017.

Marina Serrano | Aspiración nasotraqueal

Foto: Natalia Leiderman (creo)


Marina Serrano | Aspiración nasotraqueal


Grita, pide piedad.
Instilo
la sonda se torna una alcantarilla llena
consistencias diferentes
vuelven con un gorgoteo.

Termino,
un calor intenso me sofoca
transpiro, el ambo esta mojado
dejo el instrumental sobre la cama,
giro y me hundo
las rodillas golpean el piso
sin ver, escucho mi propio ruido seco
y se forma un hueco entre las camas
para recibirme.

Me reconfortan los mosaicos
el cuerpo estirado sobre el frío,
los líquidos que refrescan y alivian;
mentas, alcanfores
se dispersan en cada respiración

Despierto,
hay un círculo en torno a mí,
veo médicos con mi ojo de pez
sonrío, no entiendo lo que sucede.

Al ver las bolsas de orín
a los lados de mi cabeza
se arma la escena,
son las paredes del hueco
hace un momento, tan cómodo.

Recuerdo las camas,
las mujeres sobre las camas,
el gesto, el llanto.
Nunca pensé que esto podía pasar
hasta que pasó.

El cuerpo me ha vencido.



Marina Serrano (Quequén, 1973), Formación hospitalaria. Sigamos Enamoradas. Buenos Aires. 2006.

Adam Zagajewski | Tilos



Adam Zagajewski | Tilos


Cuánta dulzura:
han anestesiado la ciudad;
un chico flaquito, que apenas
ocupa espacio en la tierra,
y un perro,
y yo, soldado de una guerra invisible,
y un río que amo.
Los tilos florecen.

Adam Zagajewski (Lvov, Polonia, 1945). Traducción del inglés: Marcelo Cohen y Graciela Speranza.

Mary Oliver | El pájaro rojo



Mary Oliver | El pájaro rojo



La huerta


He soñado 
con el éxito.
He alimentado

la ambición.
He cambiado
noches de sueño 

por horas de trabajo.
Ah, y he descubierto
cómo el brote suave

se convierte en fruta verde
que se convierte en fruta dulce.
Ah, y he descubierto

que todos los vientos son fríos
al final
y las hojas

tan lindas, tantas,
se evaporan
en el gran

envoltorio negro del tiempo
en el gran envoltorio negro 
del deseo

y que la madurez 
de la manzana
es su caída.



Una historia de verano


Cuando el colibrí
hunde su pico
en la trompeta de la parra
en el embudo

de las flores
y su lengua
se hunde 
palpitante

me enciendo
otra vez, me sorprendo:
pequeñas cosas, a nuestro alcance
existen en el mundo

que no están hechas
de oro
ni de poder —
que nadie posee

ni puede comprar
ni con una montaña de dinero —
que simplemente
flotan sobre el mundo

o vagan por el campo
o en los jardines
o en lo alto de las parras
y aquí estoy

perdiendo el tiempo
como quien dice, mirando
hasta que la mirada se vuelve sentimiento
y entonces, siento que soy yo misma

un pequeño pájaro
terriblemente hambriento
con su piquito explorando y sumergiéndose
y un corazón latiendo urgente

casi a punto de romperse —
soy el hambre y el alivio
y también las hojas y las flores
y, como ellas, estoy llena de goce, y me sacudo.


Rojos

Todo el tiempo
que estuve dando clases
en el estado de Virginia
quise ver
al zorro gris. 
Finalmente lo encontré.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando 
su canción de agonía.
Lo levanté
y lo llevé a un campo
mientras los autos seguían pasando.
Me mostró
cómo podía gemir
cómo podía sangrar.
Adiós, le dije
a la luz de su ojo
mientras los autos pasaban.
Dos días después
encontré a su pareja.
Estaba en la autopista.
Estaba cantando
su canción de agonía.
La levanté
y la llevé
al campo
donde gimió
mitad gris
mitad roja
mientras los autos seguían pasando.
Mientras los autos seguían pasando.
Zorro gris y zorra gris.
Rojos, rojos, rojos.




Mary Oliver (Maple Heights, Ohio, 1935), El pájaro rojo. Traducción: Natalia Leiderman y Patricio Foglia. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.

Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...

Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...


Estoy hecho de frases
de mis libros favoritos
cosidas junto a letras de canciones
y pegado con conversaciones a medianoche
y un dulce sabor a café
y tengo tendencia 
a desarmarme de repente

y necesito que a vos, de algún modo, 
te parezca bien esto
porque fui creado por almas 
que son tan valientes
como para reunir todas mis partes rotas
y volverme a armar

ay, dios, cómo desearía estar entero otra vez.

AKR


Traducción: GG
Sin más información sobre autor ni procedencia.


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra

Foto: Fernando Lemos


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra


XI

Siento pena
por las mujeres que ríen con los brazos
y lloran de mentira para los hombres.
Y se descubren el pecho antes de la invitación
y mueren en el placer... ojos cerrados.

Siento pena
por el poeta hecho sólo para ser padre... y ser poeta.
Y por aquellos que se duermen sobre el papel
a la espera de la palabra
y por los que hacen hijos por casualidad
y por los locos y por el perro que pasa

y por mí... que espero la muerte
entre la confusión y el miedo.




XVII

a Luiz Hilst


El poema se deshace. Bien lo sé.
Y muere de a poco.
Si el genio del poeta consiguiese
la palabra con sabor a eternidad.
Decir sobre la amiga que se fue
y abría los ojos nocturnos sin voluntad.
Decir sobre el amante alguna otra cosa
más allá de la espera.
Decir sobre la madre, oh, amadísima,
todo lo que la boca no dice
y se pierde.

Tan solos están los hombres y la palabra.
¿Por qué no habrá otro mundo
sin ruido ni boca,
mudo, espléndidamente mudo?



Hilda Hist (Jaú, 1930 - Campinas, 2004), Baladas. Traducción: Salvador Biedma. Caleta Olivia ediciones. Buenos Aires. 2017.

Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Carlos Schilling


Proceso de extrañamiento, reseña de Bouquet Garní + SPAM, de Griselda García



Por Carlos Schilling

Lo más alto y lo más bajo de la cultura escrita se funden en estos dos libros de Griselda García (Bouquet Garní y Spam) reunidos en un solo volumen. En el primer caso, el origen de los poemas son otros poemas, entre los más famosos de autores canónicos, consagrados o reconocidos (Eliot, Pessoa, Dickinson, Plath, Pizarnik, etc). En el segundo, surgen de mensajes basura del correo electrónico. En los dos casos, el resultado es de una rara eficacia poética. Hay parodia, sí, pero también hay otra cosa: extrañamiento.

En una breve nota inicial, Griselda García explica con tanta gracia como inteligencia el procedimiento y la feliz coincidencia culinaria que unen a los bouquets garnís con la carne enlatada llamada SPAM, de la que proviene (vía un sketch de los Monty Python) la actual denominación de los mails no deseados.

Sin embargo, la explicación resulta irrelevante o anecdótica en contraste con la potencia de cada poema concreto. La ingeniosa sensibilidad de García borra el artificio o lo empuja a un segundo plano, y así pone en evidencia el profundo error de una teoría clásica que llevó a su máxima consecuencia un autor romántico como Edgar Allan Poe: la idea de una correspondencia entre la forma y el sentido.

En estos poemas se ve como la forma extraña al sentido y viceversa, como pueden decirse cosas muy diferentes con una misma estructura métrica y estrófica. Esa distorsión prueba que la armonía sólo es un caso extremo de la disonancia.

De hecho, en Bouquet Garní, podrían desaparecer los originales y sus sustitutos sería dignos representantes en un juicio final poético. Mientras que en SPAM se transfigura la sintaxis de la traducción automática (con fines publicitarios, evangélicos o timadores) en un lenguaje cargado de humor y contracciones inesperadas.



Billy Collins | Pureza



Billy Collins | Pureza
[traducción: Griselda García]


Mi momento favorito para escribir es a la tardecita,
en días de semana, sobre todo los miércoles.
Hago así:
Llevo una tetera con té frío a mi estudio, y cierro la puerta.
Después me saco la ropa y la dejo en una pila
como si me hubiera derretido hasta la muerte y mi legado
consistiera sólo
de una camisa blanca, pantalones y una tetera con té frío.

Después me saco la carne y la cuelgo de una silla.
La desprendo de mis huesos como un vestido de seda.
Hago esto para que lo que escribo sea puro,
completamente enjuagado de lo carnal,
sin contaminar por las preocupaciones del cuerpo.

Por último, me saco cada uno de los órganos y los acomodo
en una mesa pequeña junto a la ventana.
No quiero escuchar sus viejos ritmos
cuando estoy tratando de marcar mi propio redoble.

Ahora me siento al escritorio, listo para empezar.
Soy completamente puro: sólo un esqueleto frente a la máquina de escribir.

Debería mencionar que a veces me dejo puesto el pene.
Me resulta difícil evitar la tentación.
Entonces soy un esqueleto con un pene frente a una máquina de escribir.
En este estado, escribo extraordinarios poemas de amor,
explotando en la mayoría la conexión entre el sexo y la muerte.

Soy la concentración misma: existo en un universo
donde no hay nada sino sexo, muerte, y tipeo.

Después de deletrear esto, también me saco el pene.
Soy todo calavera y huesos tipeando en la tarde.
Sólo lo absolutamente imprescindible, sin afectaciones.
Ahora sólo escribo sobre la muerte, el tema más clásico,
en un lenguaje liviano como el aire entre mis costillas.

Después, me recompenso con un paseo al atardecer.
Devuelvo los órganos a su lugar y me meto dentro de mi carne y mi
ropa. Luego saco el auto del garage
y acelero a través del bosque en rutas campestres serpenteantes,
paso muros de piedra, granjas y estanques congelados,
todo perfectamente organizado como las palabras en un soneto famoso.




Purity

My favourite time to write is in the late afternoon,
weekdays, particularly Wednesdays.
This is how I got about it:
I take a fresh pot of tea into my study and close the door.
Then I remove my clothes and leave them in a pile
as if I had melted to death and my legacy consisted of only
a white shirt, a pair of pants and a pot of cold tea.

Then I remove my flesh and hang it over a chair.
I slide if off my bones like a silken garment.
I do this so that what I write will be pure,
completely rinsed of the carnal,
uncontaminated by the preoccupations of the body.

Finally I remove each of my organs and arrange them
on a small table near the window.
I do not want to hear their ancient rhythms
when I am trying to tap out my own drumbeat.

Now I sit down at the desk, ready to begin.
I am entirely pure: nothing but a skeleton at a typewriter.

I should mention that sometimes I leave my penis on.
I find it difficult to ignore the temptation.
Then I am a skeleton with a penis at a typewriter.
In this condition I write extraordinary love poems,
most of them exploiting the connection between sex and death.

I am concentration itself: I exist in a universe
where there is nothing but sex, death, and typewriting.

After a spell of this I remove my penis too.
Then I am all skull and bones typing into the afternoon.
Just the absolute essentials, no flounces.
Now I write only about death, most classical of themes
in language light as the air between my ribs.

Afterward, I reward myself by going for a drive at sunset.
I replace my organs and slip back into my flesh
and clothes. Then I back the car out of the garage
and speed through woods on winding country roads,
passing stone walls, farmhouses, and frozen ponds,
all perfectly arranged like words in a famous sonnet.

Billy Collins (New York City, 1941). Traducción: Griselda García.



N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

María Teresa Andruetto | Visita



María Teresa Andruetto | Visita


Hoy vino mi madre a visitarme
y caminamos las dos por estas calles.
Hablamos de mi hermano,
de los hijos, de las chicas del Sur,
de mi cuñado. Otra vez yo critiqué
al gobierno y ella dijo otra vez
"¡Es un país tan grande!". No quiere
que me queje: "¡Este país generoso
recibió a tu padre!" y rodamos las dos
hacia una zona de tristeza, en silencio,
hasta que se detiene y dice: "Ayer
hice dulce de duraznos" y yo digo
que hablaron de mi libro
en el diario.


María Teresa Andruetto (Arroyo Cabral, 1954), Pavese. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2008.

Emily Dickinson | Después de un gran dolor...




Emily Dickinson | Después de un gran dolor... (372)
[traducción: Griselda García]


Después de un gran dolor, viene un sentimiento formal 
los Nervios se sientan ceremoniosamente, como Tumbas 
el rígido Corazón pregunta si lo soportó
Ayer o hace Siglos 

Los Pies, mecánicos, recorren 
en la Tierra, en el Aire, en el Vacío 
un sendero de Madera  
que creció al descuido,
un contento de Cuarzo, como piedra 

Esta es la Hora de Plomo 
recordada, si se la sobrevive,
como los Congelados recuerdan la Nieve 
Primero  Frío  luego Estupor  luego el dejarse ir  



After great pain, a formal feeling comes – (372)
by Emily Dickinson

After great pain, a formal feeling comes – 
The Nerves sit ceremonious, like Tombs – 
The stiff Heart questions ‘was it He, that bore,’ 
And ‘Yesterday, or Centuries before’? 

The Feet, mechanical, go round – 
A Wooden way 
Of Ground, or Air, or Ought – 
Regardless grown, 
A Quartz contentment, like a stone – 

This is the Hour of Lead – 
Remembered, if outlived, 
As Freezing persons, recollect the Snow – 
First – Chill – then Stupor – then the letting go –


Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886). Poema tomado de www.poetryfoundation.org. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

William Butler Yeats | Después de un largo silencio




William Butler Yeats | Después de un largo silencio
[traducción: GG]

Hablar después de un largo silencio es correcto,
todos los otros amantes están separados o muertos,
hostil la luz de la lámpara se esconde bajo su sombra,
las cortinas cerradas sobre la noche hostil,
y nosotros cantamos, una y otra vez cantamos,
el tema supremo del arte y la música:
la decrepitud del cuerpo es sabiduría; jóvenes
nos amamos y éramos ignorantes.


After long silence
Speech after long silence; it is right,
All other lovers being estranged or dead,
Unfriendly lamplight hid under its shade,
The curtains drawn upon unfriendly night,
That we descant and yet again descant
Upon the supreme theme of Art and Song:
Bodily decrepitude is wisdom; young
We loved each other and were ignorant.




William Butler Yeats (Irlanda, 1865- Francia, 1939). Extraído de PoemHunter. Traducción: Griselda García.

N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Jimena Arnolfi | Hay leña




Jimena Arnolfi | Hay leña


Canto

Nunca el momento
puede conocer el presente.
Lamento por anticipado
todo lo que cuido y muere
sin importar el esfuerzo.
Cuando la naturaleza calma,
voy a buscar mi árbol,
el que sufre las heladas.
Entonces veo el brote tímido
y feliz, te llamo a gritos.
El árbol que creí muerto
está floreciendo.



Luciérnagas

A los costados entre los espinillos,
los bichos de luz parecen luces de navidad.
Todos tienen razones para brillar.

Yo no sé dar luz, enciendo fósforos
que el viento apaga. La noche es de todos
y me tira los ojos para adentro.

Más al fondo la violencia del pantano.
Intento recordar lo que vendrá,

pienso en los peligros.
Quiero darme entera al monte.



Mientras tanto

Me di cuenta que a veces intento
calcular la edad de los árboles
porque ellos dan la bienvenida a todo,
se levantan y extienden sus brazos
hacia lo inexplicable.


Tesoro

Ahora dejé la ciudad y vuelvo de la huerta
con olor a tomillo, albahaca, romero,
vos enlazás mis manos, las respirás,
pedís hacer tu casa en ellas.
Un hogar es algo difícil de lograr.
Un hogar es como un árbol.
Si te quitan los árboles, perdés
tranquilidad, belleza y protección.
A veces caigo como una hoja en otoño,
no sé si estoy quieta o en movimiento
pero algo está crujiendo.
Habrá que estudiar lo que dice el maestro.
Cuando más de un árbol se seca
en un mismo lugar, la naturaleza
está avisando: hay un tesoro escondido
bajo las raíces muertas.



Jimena Arnolfi (Buenos Aires, 1986), Hay leña. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.