José Ioskyn | Manual de jardinería



José Ioskyn | Manual de jardinería


Una tarde de lluvia me recibió con un pantalón y una remera blancos, yo tenía los pies embarrados por el camino que iba hasta su casa. Nos dormimos, abrazados, con el sonido de la lluvia cubriéndonos. Cuando me desperté miraba una revista en la cama. 

Me di cuenta de que mi marido es el único que puede hacer algo con mi locura.

Me sentí torpe, con la miopía del que no ve que una amante es una mujer que está jodida, y a la cual no hay que moverla demasiado, como a las cajas que dicen “frágil” y “este lado hacia arriba”.  
Hay que respetarles aún más cosas que a las propias esposas, cuidarlas, hacerlas sentir hermosas, hacerles regalos, acompañarlas en todo aquello que no les fue dado en el matrimonio, y saber hacer silencio, que es el trabajo más difícil de todos aquellos que los dioses les dieron a los hombres.


José Ioskyn (La Plata, 1962), Manual de jardinería. Barnacle. Buenos Aires. 2016.

Lea más acá o pídalo a su librero amigo.

Santiago Moabre | El idioma de las películas




Santiago Moabre | El idioma de las películas



Un día me invitó a tomar algo. Le pregunté a dónde le gustaría ir. 
—No sé, elegí vos. 
La llevé a un bar, y le pareció que no tenía onda. Fuimos a uno que le había recomendado su mejor amiga y tampoco le gustó. Entonces le propuse ver una película en su departamento. 
Y ni bien llegamos se puso a responder mails. 
—En 10 termino —me dijo.
—Ok.
Bajé la persiana de la habitación y me metí a la cama. 
Al rato me despertó. 
—Mi ex me cogía todas las noches. 
—¿Qué? ¿En serio me despertás para decirme esto? Que te coja tu ex. 
Intenté dormir de nuevo pero no me dejó hasta que cogimos: cuando acabé, me vino como un relámpago a quién me hacía acordar. 
Se lo dije a la mañana siguiente. 
—Te parecés a la hermana de Darín. 
—No la ubico. 
—Es una actriz. 
Cuando me entré a bañar, la buscó por internet. Después abrió la cortina de la bañera y me dijo: 
—Esa mina no tiene cara de nada. 
—Para mí es una linda mujer. 
—Para mí es horrible. 
El enojo se le pasó a los pocos días. Pero ese viernes me invitó a la casa y le inventé una excusa. 
—Estás raro —me dijo.
Y me sometió al mismo interrogatorio de siempre.
—¿Te pasa algo? 
—No. Estoy lo más bien. 
—¿Seguro? 
—Segurísimo. 


Santiago Moabre (Buenos Aires, 1988), El idioma de las películas. Barnacle. Buenos Aires. 2016.
Lea más acá o adquiéralo en su librería amiga.

Adrián Sánchez | El ángulo



Adrián Sánchez | El ángulo


Espero acostado
que Laura se duerma
y entonces bajo a nadar.

Ella no puede mojarse.
Algo dentro de su cuerpo
necesita estar seco
por cinco días.

Nado despacio para no despertarla.
Pero también
para que el fondo no se agite
y el agua se enturbie.

A veces dejo de bracear
y flotando en la oscuridad
me pregunto qué sería de mí.

Si tantas cosas.
Qué sería de mí.



/


Una tarde corrí
entre gallinas espantadas
con mi primer amor
desnuda sobre mis hombros.

Ella reía nerviosa
porque nos habían descubierto
y pronto sentí su pis
cayendo por mi espalda.

Cuando ya no pudimos escapar
me puse en cuatro patas
para que pudiera desmontarme.

Recuerdo la presión
de sus muslos en mi cuello
como una despedida.

Después los talones
blanquísimos en el barro.

El vaivén del pelo y los brazos
mientras seguía a la abuela.

Se iba.



Adrián Sánchez (Buenos Aires, 1970), poemas de su libro El ángulo, aún inédito.

Jonio González | Sueños en cubierta



Foto: Daniel Mordzinski, 2013




Jonio González | Sueños en cubierta


I

tienes que conducir
este barco y a esta gente
adonde han de ir
tienes que abrir las puertas
que ellos y tú desconocéis

se abrirán hacia este barco
y esta gente
e ignorarás cuanto veas
e ignorarán cuanto vean
y esa será la señal
de que habéis llegado


II

¿qué vendrá después?
¿qué esperas que venga?
¿el retrato de ella
las huellas de tus hijos en el barro?
¿reflejos que son como el reflejo
de un cuerpo a punto
de desvanecerse?
¿y si ese cuerpo fuese el tuyo?
¿y si te condujera a otra puerta?
¿y si esa puerta no se abriese
aunque te pasaras llamando
el resto de tu vida?


III


harás un pacto
apoyarás la mano
sobre la losa helada
no será frío lo que sientas
sino el rumor
de voces que te llaman
y cada recuerdo
sellará la boca
del que miente



Jonio González (Buenos Aires, 1954), poema inédito cortesía para este blog.

Paula Oyarzábal | La dama de uva



Paula Oyarzábal | La dama de uva


1

Inhalo / exhalo
a veces para curarse de 
una cosa hay que enfermar 
de otra, enfermar la vía 
el conducto, enfermar el camino 
el acceso a la sombra
infectar el sendero
el grupo de órganos
el aparato, enfermar 
los alvéolos, la ruta aérea
obstruir el aire 
por la ventana, por la calle
por la ida, la huida 
la fuga, enfermar
de respiración 



2

Todo lo hago en casa 
el almíbar
los higos
los poemas

la lectura
la siesta
el amor

las ganas 
las tengo 
en casa

las cartas
los manuscritos
la tinta
las notas
las tengo en casa

en casa
hago las canciones
el desayuno
el huevo duro
el cactus
el almuerzo de mi padre
la calabaza
las manzanas
el arroz blanco 
lo hiervo en casa 


3

No vi nada

ni la plaza, ni el aroma
ni el auto girando
ni la canasta de mimbre
ni yo
ni mis pies
ni el final del poema
ni en todos mis sueños

ni la sal del orégano
ni la miguita de pan
ni la canción 
ni el miedo
ni el azul
ni el caballo con alas
ni la semilla 
ni puta parió 
ni vos
ni yo 
ni el vino derramado

ni la canción de esperar
ni mañana es mejor
ni todavía es ayer
ni nada de nada
ni todo tampoco 

ni el romero
ni el paquetito de menta
ni tan mucho 
ni tan poco
nada de nada vi

Paula Oyarzábal (Córdoba, 1979), La dama de uva. Inédito.

Entrevista GG por Iván Wielikosielek

Foto: Malena Q


Griselda García: “Corregir poesía es un métier de amor”

Miércoles, 4 de mayo de 2016 

Desde hace un año la escritora porteña Griselda García dirige la colección lírica en Ediciones del Dock de Buenos Aires. Tras participar del último Festival Internacional de Poesía de Córdoba habló de lo que significa olvidarse de sus propios versos para ejercer un oficio que combina el rigor crítico con la percepción estética


Entrevista por Iván Wielikosielek... acá





Joni Mitchell | Un chico extraño


Foto: Norman Jean Roy 



Joni Mitchell | Un chico extraño

[Traducción: Griselda García]

Un chico extraño zizaguea
un rumbo de gracia y caos
en una patineta amarilla
por el tránsito del mediodía en la vereda

Justo cuando creo que es tonto e infantil
y yo quiero que sea un hombre
encuentro que mi tonta y mi niña
necesitan amor y comprensión

Qué extraño chico extraño
todavía vive con su familia
ni la guerra ni la marina
podrían hacerlo madurar

Sigue hablando de los días de escuela
y aferrándose a su niño
movedizo y acosado
su loca sabiduría conserva algo salvaje
me pidió que sea paciente
bueno, fallé
“¡crecé!”, le grité
y mientras el humo se disipaba me dijo
“dame una buena razón para hacerlo”.

Qué extraño chico extraño
ve los autos como conjuntos de olas
secuencias de masa y espacio
ve el daño en mi cara

Nos drogamos con viajes
y nos emborrachamos con alcohol
y con amor, el veneno y la medicina más fuerte de todas

Mira cómo ese sentimiento viene y va
como la atracción de la luna en las mareas
ahora estoy surfeando y levantándome
ahora resecas costillas de arena a su lado

Qué extraño chico extraño
le di ropas y joyas
le di mi cuerpo tibio
le di poder sobre mí

Mil ojos de vidrio miraban
en un sótano lleno de antiguas muñecas
encontré un viejo piano
y dulces acordes subieron en pasillos encerados de Nueva Inglaterra

Mientras los pupilos roncaban
bajo las crujientes sábanas blancas del toque de queda
éramos amantes nuevos entonces
éramos fuego en la casa de las reglas rígidas




A Strange Boy
by Joni Mitchell

A strange boy is weaving
A course of grace and havoc
On a yellow skateboard
Thru midday sidewalk traffic
Just when I think he's foolish and childish
And I want him to be manly
I catch my fool and my child
Needing love and understanding

What a strange strange boy
He still lives with his family
Even the war and the navy
couldn't bring him to maturity

He keeps referring back to school days
And clinging to his child
Fidgeting and bullied
His crazy wisdom holding onto something wild
He asked me to be patient
Well I failed
"Grow up!" I cried
And as the smoke was clearing he said
"Give me one good reason why"

What a strange strange boy
He sees the cars as sets of waves
Sequences of mass and space
He sees the damage in my face

We got high on travel
And we got drunk on alcohol
And on love the strongest poison and medicine of all
See how that feeling comes and goes
Like the pull of moon on tides
Now I am surf rising
Now parched ribs of sand at his side

What a strange strange boy
I gave him clothes and jewelry
I gave him my warm body
I gave him power over me

A thousand glass eyes were staring
In a cellar full of antique dolls
I found an old piano
And sweet chords rose up in waxed New England halls
While the boarders were snoring
Under crisp white sheets of curfew
We were newly lovers then
We were fire in the stiff blue-haired house rules


© 1976. Crazy Crow Music

Joni Mitchell (Canadá, 1943), del extraordinario disco Hejira, 1976. Traducción: Griselda García



N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Alicia Genovese | La contingencia



Alicia Genovese | La contingencia


La apaleada

En la adormidera del ocio
de enero
vino la apaleada,
el pelaje agujerado, 
el barro viejo
sobre sus manchas blancas.
Teclas sordas tocaba 
debajo de la casa
como si no estuviese.
Débil me seguía
a todas partes
con su flacura de caderas.
Días pasó de abandonada
de cara a mí
que me movía por el terreno
con la tarea secundaria
de no verla.
Muda permaneció,
la cabeza baja,
cuando yo hacía
el aspaviento de echarla
hacia el hogar inexistente. 

En el felpudo de sus noches
quedó su fantasma
de apaleada
y reaparece sobre mi ocio.

Cómo haré para no ser yo
la inexistente, mi doble
sobre el yute
polvoso de la puerta.

//


el pescador de perlas
que se sumerge
una y otra vez
en el agua,
debe saber de lo que hablo

alguien que saborea
un fruto aceitoso y semiamargo
para seguir amando
la cáscara que lo contuvo,
debería comprender

el coleccionista exquisito
que en la falta de nitidez
de una piedra preciosa
reconoce

la línea irregular
que la hace
única, sabe
lo que digo

la luciérnaga que encuentra
una noche al fin
para su sístole y su diástole,
me comprende perfectamente

nada tengo que explicarle
a esta mosca
yendo y viniendo obsesiva
por una gota dulce del desayuno

eternamente podría entenderme
con el pescador de río
la canoa a oscuras
los ojos atentos en la línea quieta

hasta que el farol alumbra
muy cerca, la esperada
tan cerca, la inequívoca
ondulación del pez



Alicia Genovese (Buenos Aires, 1953), La contingencia. Gog y Magog. Buenos Aires. 2015.

Gerardo Grande | Que el silencio se haga en mí...



Gerardo Grande | Que el silencio se haga en mí... 



Que el silencio se haga en mí   que la unión de los colores se haga en mí   que el inicio de los tiempos se haga en mí   y que mis ojos miren todo por vez primera   Que pueda nombrar de nuevo las cosas   Olvidar que el árbol es árbol y regalarle la capacidad de volar   Que la piedra cante   caudalosa   rumbo al mar del sueño   Que descubra la sonrisa de quien juega con la infancia del sol   Que la danza   el canto y la escritura me besen otra vez   que mi corazón aprenda de la expansión de este desierto   pues bajo tormenta o a cincuenta grados a la sombra siempre está dispuesto a dar vida   Que mi lengua no olvide el sabor de tus pechos   tú que amamantas a toda la flora y a toda la fauna   y al resto también   Que alguien pruebe mi carne y conozca su cerebro   y ese alguien camine erguido y se distinga de los animales por su capacidad para tocar la armónica   y arar el cielo y besar la tierra y por su capacidad de tocarse a sí mismo   Que de mí liben las abejas y en mí se tire el toro a recordar el día de su nacimiento   Que pueda volver a la noche a la que siempre quise volver

/


Ya no voy a llorar esta noche   mamá   pero no te vayas   dijiste que cada grano de arena en el desierto es un niño que no quiso callarse y yo llevo días sin hablar   Esto que digo sólo me suena adentro   Mi voz es lo único que tengo   mi voz es un campo de girasoles que me crece y en ese campo corro desnudo   mi voz es el cielo y mi voz es mi amigo   mi voz se llama Woody   se parece a mí aunque nunca me he visto   pero a veces también llora y tiene la herida en el pecho como yo   Mi voz te descubre antes del amanecer   observa cómo te pierdes en el desierto donde las cosas no tienen nombre   desde la puerta de la casa mi voz mira cómo te sigue un animal de cuatro patas   Irene   las letras caen de tu cuerpo y grito pero mi grito es inútil   te llamo de muchas maneras   niña   tormenta   hermana   y no miras hacia atrás   en ese momento tu nombre no sale de mis labios porque sus letras ya mojan la arena y forman el cielo de niños que viven enterrados   Yo no quiero que me entierren   mamá   yo no quiero dormir porque saldrás huyendo   pero aun así te vas   te pierdes en la línea donde se une el cielo con la arena   Luego el sol araña mis ojos y ya no puedo ver   Aves negras vuelan en círculos sobre ti   bajan   se llevan una parte tuya y vuelven a volar para perderte en el cielo   arriba suena una banda de banjos y violines y mi voz canta   Aúllan los lobos de mi cabeza   treinta aves vuelan alto   treinta ataúdes negros que llevan tu nombre que vuelan con mi infancia colgando del pico


Gerardo Grande (Ciudad de México, 1991), Fiesta bravaNeutrinos. Entre Ríos, Argentina, 2015.

María Julia Magistratti | Pueblo


Foto: Sebastián Miquel



María Julia Magistratti | Pueblo



No me gustan las cosas que llegan por la noche.

El circo que ocupaba el descampado 
con una sigilosa extravagancia montaba sus destartaladas piezas.
Y a la mañana siguiente, en la panadería, 
unos seres animados e irreales,
ocupaban el espacio,
desorientando a los niños, los perros y las viejas
que volvían a sus casas sin el mandado.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una amenaza que se dice por lo bajo.

Los soldados que todos los 9 de julio esperaban a los gallos 
y el desfile,
hacían el chocolate en los tanques despintados,
el frío del amanecer apretaba la entrepierna 
de los raídos trajes verdes
y el casco helaba el cuero de la cabeza,
los pibes colimbas meaban la leche recién ordeñada.

Abanderados y escoltas aparecían en el horizonte 
como un sol artificial
con maestras que ya murieron de cáncer y desconsuelo.
La noche anterior, las madres almidonaban los uniformes 
y delantales apretando la plancha sobre los dobladillos, 
descargando la furia sin más de entregar a sus hijos a los ojos 
de interventores, generales, jueces, párrocos y altivas 
directoras de escuela.

Mi abuela decía “nunca crean en nada que tenga polleras: 
ni directoras ni ingleses ni sacerdotes”.

No me gustan las cosas que se instalan por la noche
como una verdad susurrada que se dice una sola vez

o una sirena
que no viene de ningún lado
pero viene hacia nosotros.


María Julia Magistratti (Azul, 1976), Pueblo. La Gran Nilson. Buenos Aires. 2015.

Javier Roldán | pyahu



Javier Roldán | pyahu


el acento guaraní surge en tu voz
por momentos

surge por ejemplo
cuando los ríos ceden 
y te enojás 
y tu alma asoma
dulce plañidera con el llanto
de un guyra campana 
que no huye
porque está enselvado
y sus alas se enredan
con la exuberancia del verde voraz

surge por ejemplo
cuando sos mi maestro,
y aprendiz en la cama te pregunto
¿cómo se dice mano en guaraní? “po”    
¿cómo se dice dedo en guaraní? “cua”

y mi risa resuena en la habitación
con acordes de arpa
porque el mundo vuelve a ser virgen
después de cuarenta años


Javier Roldán (Morón, Buenos Aires, 1975). Poema inédito de la serie "Rohayhu tereí".

Gustavo Borga | Como un corazón



Gustavo Borga | Como un corazón


éramos tres

empezamos a cavar el pozo
para la pileta de natación
a las seis de la mañana

cerca de las once
apareció un hueso pequeño
después otro y otro

estos no son huesos de animal
dijo el juan

al rato encontramos
una calavera chiquita

llamamos al dueño

el dueño llamó a la policía
los milicos cercaron el lugar

nos pagó menos de lo acordado
porque no habíamos terminado

el trabajo

hace unos días
pasé por la casa

por las ligustrinas no se veía bien
pero se escuchaba claramente
el grito de los niños jugando en el agua


/


me dices

no conozco
el mar

yo pienso

el mar
no la conoce

/

cuando un poeta
de villa maría corrige
a las palabras
que no sirven las tira
a la basura

martes y jueves
en bolsas
de polietileno
sacan los residuos
a la calle

yo me llevo esa basura
a mi casa

con palabras
que otros tiran
yo escribo
mis poemas



Gustavo Borga (Villa Nueva, Córdoba, 1960), Como un corazón. Borde Perdido Editora. Córdoba. 2016.

Griselda García | Ahora

Próximamente en Ediciones Del Dock.



Griselda García | Nene, ¿no te basta con tu novia?


Mis amigas me habían advertido:
ya te vas a ver rodeada de hombres jóvenes
como los pájaros que sobrevuelan a San Francisco.
Ahora, las nuevas generaciones me buscan
ese momento en que no sos joven ni vieja
y ellos son curiosos, quieren saber.

Me aplaudís cuando termino de leer
decís que te gusto, que escribo bien
me presentás a tu novia, estudia Letras.
Cuando ella se va me decís un piropo.
No sé si cambiaron los códigos
o te tomaste una licencia poética.

Nene, ¿no te basta con tu novia?
Te agradezco, pero se trata de
habitar el instante, el presente
la vida son tres días y ya pasaron dos.

Las novias de esa generación
son aniñadas, se visten tipo Sarah Key
busco incluirlas en las charlas pero no hay forma
tienen ojos tristes y me miran como a La Otra.

A ellos los ciega su carga vital, el ansia de poseer
no saben dar, solo pedir
nunca nadie les regaló nada
quieren cobrarle a todo el mundo
se tiran encima como animalitos
son, eso sí, émbolos perfectos.
Como dijo Dios, que es mujer:
veo que he creado muchos tipos
pero muy pocos hombres.



Flor Lopez | El corazón de las cosas



Flor Lopez | El corazón de las cosas


El corazón de las cosas
nada a veces conmigo
nada sin moverse del todo
sumergido en una pileta de lona emparchada.
Voy hasta el fondo y me empujo, con mis piernas juntas, para
darme envión
mi cuerpo se traslada en el agua
mi cabeza toca el otro lado.

Es tan fácil sentirlo todo desde acá
el mundo parece pequeño y abordable,
saco la cabeza y el patio sigue en silencio
adentro se preparan para una fiesta
a la que voy a asistir aunque no quiera.
Mi voluntad se negocia siempre en estos lugares
sin embargo puedo darme el lujo de que algunos días
sumergido en el agua tibia
el corazón de las cosas nade conmigo.



Flor López. La perspectiva de los peces. Diezmil cosas editora. Córdoba. 2015.

Charles Bukowski | Plegaria con mal tiempo




Charles Bukowski | Plegaria con mal tiempo
[traducción: Griselda García]

por dios, no sé qué
hacer.
es tan hermoso tenerlas cerca.
tienen una forma de jugar con
tus pelotas
y mirarte la pija muy
serias
girándola
pellizcándola
examinando cada parte
mientras su pelo largo cae
sobre tu panza.
no es el cojer o chupar
únicamente lo que le llega a un hombre
y lo ablanda, son los extras,
son todos los extras.
está lloviendo esta noche
y no hay ninguna
están en otra parte
examinando cosas
en nuevas habitaciones
con nuevos ánimos
o quizá en viejas
habitaciones.
bueno, está lloviendo esta noche
un elegante diluvio
sobre el infierno.
muy poco que hacer.
leí el diario
pagué la cuenta del gas
la luz
el teléfono
sigue lloviendo
ellas ablandan a un hombre
y lo dejan nadar
en su propio jugo.
necesito una puta anticuada
en la puerta esta noche
que cierre su paraguas verde,
deje caer su paraguas verde,
gotas de luna iluminadas por la lluvia en su
cartera, que diga: "Mierda,
¿no podés poner mejor música
en la radio?
y subí la calefacción..."
siempre que un hombre está hinchado
de amor y todo
lo demás
sigue lloviendo
salpicando
inundando
lluvia
buena para los árboles y el
pasto y el aire...
buena para las cosas que
viven solas.
daría cualquier cosa
por una mano de mujer sobre mí
esta noche.
ellas ablandan a un hombre
y lo dejan
escuchando la lluvia.



Prayer In Bad Weather

by God, I don’t know what to
do.
they’re so nice to have around.
they have a way of playing with
the balls
and looking at the cock very
seriously
turning it
tweeking it
examining each part
as their long hair falls on
your belly.
it’s not the fucking and sucking
alone that reaches into a man
and softens him, it’s the extras,
it’s all the extras.
now it’s raining tonight
and there’s nobody
they are elsewhere
examining things
in new bedrooms
in new moods
or maybe in old
bedrooms.
anyhow, it’s raining tonight,
on hell of a dashing, pouring
rain….
very little to do.
I’ve read the newspaper
paid the gas bill
the electric co.
the phone bill.
it keeps raining.
they soften a man
and then let him swim
in his own juice.
I need an old-fashioned whore
at the door tonight
closing her green umbrella,
drops her green umbrella,
drops of moonlit rain on her
purse, saying “shit, man,
can’t you get better music
than that on your radio?
and turn up the heat…”
it’s always when a man’s swollen
with love and everything
else
that keeps raining
splattering
flooding
rain
good for the trees and the
grass and the air…
good for things that
live alone.
I would give anything
for a female’s hand on me
tonight.
they soften a man and
then leave him
listening to the rain.


Charles Bukowski (Andernach, 1920 - Los Ángeles, 1994). 
Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa a menudo. 


Alberto Cisnero | El límite de la materia




Alberto Cisnero | El límite de la materia



Frasco

Todo ha sido el empacho, una sola
palabra; de su fruto levemente
podrido vide un instante la otra
orilla, callar y aparecer
entre el agua inocente que tu risa
de frasco con arroz, siempre secreta
o por decir, ya puso en abismo.


Remingtons

Admitan como suyo este país quienes
posean terruño preámbulos la completa
igualdad cruzarse el pecho grinpis
su joven litera progenie guardias;
perdonen la queresa, me queda un chumbo
y acuatros, el combo a repetición;
que otros se coman se eduquen se curen.


Diccionario

Secundina sabía tener por nombre
mi cuita; florecita, nos revela
un diccionario. Si ha de escribir
no desconyunte sus manos con páginas
donde ningún dolor real habita,
ni confesión ni furor de la frente.


Vivir

Padre: nunca reparé si curtías
limeta o cómo regocijabas
la vera de un pozo; pero en esas
fotografías, encubierto el expolio,
escrutás qué hay debajo de la luna,
al pie de una guitarra; no sabés,
creés no recordar, el día, su crueldad 
microscópica, sí excita tu prisa
vivir con los dedos en la ve corta.



Alberto Cisnero (La Matanza, 1975), El límite de la materia. Ruinas Circulares. Buenos Aires. 2012.

E.E. Cummings | Yo arriba en hace





E.E. Cummings | Yo arriba en hace
[traducción: Griselda García]
y N. de la T.


Yo arriba en hace
fuera del suelo
tranquilamente Contemplo
un ratón envenenado
aún quien vivo
está preguntándose Qué
he hecho yo que
vos no harías



Me up at does



Me up at does

out of the floor
quietly Stare
a poisoned mouse
still who alive
is asking What
have i done that
You wouldn’t have


Edward Estlin Cummings (Massachusetts, 1894 - New Hampshire, 1962)


N. de la T.
Al parecer, Noam Chomsky menciona este poema en Aspectos de la teoría de la sintaxis. El procedimiento es alterar la sintaxis tradicional en inglés para provocar un efecto. La agramaticalidad genera un plus de extrañeza (como si la forma poética no fuera suficiente extraña, ya) y podríamos preguntarnos cuál es el efecto que busca. Quizás: ir más allá y bucear en el significado profundo (tomándonos la licencia de pensar que un poema "significa" algo).

Creo que reordenando se aclara un poco:

A poisoned mouse who, still alive, is asking 'What have I done that you wouldn't have?' stares quietly up at me.

Un ratón envenenado quien, aún vivo, me pregunta: “¿Qué he hecho yo que vos no harías?”, tranquilamente me mira.

El ratón se pregunta qué hizo para merecer ese destino. Quizás vos, lector, o vos, hombre en el poema, en su caso hubieras hecho lo mismo, parece decir. Obró de acuerdo a su naturaleza, ¿acaso no es algo propio de todas las criaturas? En segundo lugar, podría representar una minoría, alguien de clase social baja o cualquier otro ser al margen de lo establecido como normal; o tal vez una persona analfabeta que no puede expresarse “correctamente” (acá tenemos gran divisoria de aguas, lo correcto y lo adecuado…) debido a las limitaciones de su educación. 

Cummings elige un ratón y no un gato o un perro, considerados mascotas, valiosos para el hombre, cuya compañía es admitida bajo el techo familiar. Las ratas y ratones podrían representar lo sucio, lo inapropiado, lo bajo. Se los trata de perseguir y exterminar, ya que no solo no tienen valor en sí mismos sino que perjudican al hombre con detritos y enfermedades. 

La pregunta del ratón interpela a ese otro: ¿qué hice yo que vos no harías? Cobra sentido si la pensamos dirigida a los que se consideran individuos normales dentro de una sociedad donde se expulsa al diferente y se lo trata como a una rata: se lo envenena e impide el contacto con los demás y el acceso a condiciones igualitarias. 

Esto está reforzado porque Cummings se dirige al ratón con el pronombre personal “who” (para referirse a personas) en lugar de “that” (para referirse a objetos y animales). El ratón está humanizado, y la pregunta (¿retórica?) que le realiza a la persona en el poema los hace pares. 

Las palabras en mayúscula recuerdan a la poesía de Emily Dickinson. Acá sirven para captar la atención, generar un énfasis y remarcarse como posibles claves temáticas; aunque en el caso de la poeta de Amherst no eran ésos únicamente los objetivos. 

Si llegaste hasta acá, podés seguir con las ratas en “De los nidos de ginebra”, del poeta argentino Juan Noel Mazzadi: 


(fragmento)

……………………………

¿Creen en Ti las ratas? … Quieren,
supongo vivir, frotarse el hocico con el hocico 
de sus congéneres,
durar con el estómago caliente
canturrear en la penumbra de sus festividades

……………………………...

De los nidos de ginebra”, completo en el enlace.


N.B.: Esta traducción puede cambiar ni bien me dé cuenta de que algo anda mal. Si la usa para su sitio, vuelva a menudo y verifique su actualización.