Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...

Estoy hecho de frases de mis libros favoritos...


Estoy hecho de frases
de mis libros favoritos
cosidas junto a letras de canciones
y pegado con conversaciones a medianoche
y un dulce sabor a café
y tengo tendencia 
a desarmarme de repente

y necesito que a vos, de algún modo, 
te parezca bien esto
porque fui creado por almas 
que son tan valientes
como para reunir todas mis partes rotas
y volverme a armar

ay, dios, cómo desearía estar entero otra vez.

AKR


Traducción: GG
Sin más información sobre autor ni procedencia.


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra

Foto: Fernando Lemos


Hilda Hist | Tan solos están los hombres y la palabra


XI

Siento pena
por las mujeres que ríen con los brazos
y lloran de mentira para los hombres.
Y se descubren el pecho antes de la invitación
y mueren en el placer... ojos cerrados.

Siento pena
por el poeta hecho sólo para ser padre... y ser poeta.
Y por aquellos que se duermen sobre el papel
a la espera de la palabra
y por los que hacen hijos por casualidad
y por los locos y por el perro que pasa

y por mí... que espero la muerte
entre la confusión y el miedo.




XVII

a Luiz Hilst


El poema se deshace. Bien lo sé.
Y muere de a poco.
Si el genio del poeta consiguiese
la palabra con sabor a eternidad.
Decir sobre la amiga que se fue
y abría los ojos nocturnos sin voluntad.
Decir sobre el amante alguna otra cosa
más allá de la espera.
Decir sobre la madre, oh, amadísima,
todo lo que la boca no dice
y se pierde.

Tan solos están los hombres y la palabra.
¿Por qué no habrá otro mundo
sin ruido ni boca,
mudo, espléndidamente mudo?



Hilda Hist (Jaú, 1930 - Campinas, 2004), Baladas. Traducción: Salvador Biedma. Caleta Olivia ediciones. Buenos Aires. 2017.

Reseña de Bouquet Garní + SPAM por Carlos Schilling


Proceso de extrañamiento, reseña de Bouquet Garní + SPAM, de Griselda García



Por Carlos Schilling

Lo más alto y lo más bajo de la cultura escrita se funden en estos dos libros de Griselda García (Bouquet Garní y Spam) reunidos en un solo volumen. En el primer caso, el origen de los poemas son otros poemas, entre los más famosos de autores canónicos, consagrados o reconocidos (Eliot, Pessoa, Dickinson, Plath, Pizarnik, etc). En el segundo, surgen de mensajes basura del correo electrónico. En los dos casos, el resultado es de una rara eficacia poética. Hay parodia, sí, pero también hay otra cosa: extrañamiento.

En una breve nota inicial, Griselda García explica con tanta gracia como inteligencia el procedimiento y la feliz coincidencia culinaria que unen a los bouquets garnís con la carne enlatada llamada SPAM, de la que proviene (vía un sketch de los Monty Python) la actual denominación de los mails no deseados.

Sin embargo, la explicación resulta irrelevante o anecdótica en contraste con la potencia de cada poema concreto. La ingeniosa sensibilidad de García borra el artificio o lo empuja a un segundo plano, y así pone en evidencia el profundo error de una teoría clásica que llevó a su máxima consecuencia un autor romántico como Edgar Allan Poe: la idea de una correspondencia entre la forma y el sentido.

En estos poemas se ve como la forma extraña al sentido y viceversa, como pueden decirse cosas muy diferentes con una misma estructura métrica y estrófica. Esa distorsión prueba que la armonía sólo es un caso extremo de la disonancia.

De hecho, en Bouquet Garní, podrían desaparecer los originales y sus sustitutos sería dignos representantes en un juicio final poético. Mientras que en SPAM se transfigura la sintaxis de la traducción automática (con fines publicitarios, evangélicos o timadores) en un lenguaje cargado de humor y contracciones inesperadas.



Billy Collins | Pureza



Billy Collins | Pureza
[traducción: Griselda García]


Mi momento favorito para escribir es a la tardecita,
en días de semana, sobre todo los miércoles.
Hago así:
Llevo una tetera con té frío a mi estudio, y cierro la puerta.
Después me saco la ropa y la dejo en una pila
como si me hubiera derretido hasta la muerte y mi legado
consistiera sólo
de una camisa blanca, pantalones y una tetera con té frío.

Después me saco la carne y la cuelgo de una silla.
La desprendo de mis huesos como un vestido de seda.
Hago esto para que lo que escribo sea puro,
completamente enjuagado de lo carnal,
sin contaminar por las preocupaciones del cuerpo.

Por último, me saco cada uno de los órganos y los acomodo
en una mesa pequeña junto a la ventana.
No quiero escuchar sus viejos ritmos
cuando estoy tratando de marcar mi propio redoble.

Ahora me siento al escritorio, listo para empezar.
Soy completamente puro: sólo un esqueleto frente a la máquina de escribir.

Debería mencionar que a veces me dejo puesto el pene.
Me resulta difícil evitar la tentación.
Entonces soy un esqueleto con un pene frente a una máquina de escribir.
En este estado, escribo extraordinarios poemas de amor,
explotando en la mayoría la conexión entre el sexo y la muerte.

Soy la concentración misma: existo en un universo
donde no hay nada sino sexo, muerte, y tipeo.

Después de deletrear esto, también me saco el pene.
Soy todo calavera y huesos tipeando en la tarde.
Sólo lo absolutamente imprescindible, sin afectaciones.
Ahora sólo escribo sobre la muerte, el tema más clásico,
en un lenguaje liviano como el aire entre mis costillas.

Después, me recompenso con un paseo al atardecer.
Devuelvo los órganos a su lugar y me meto dentro de mi carne y mi
ropa. Luego saco el auto del garage
y acelero a través del bosque en rutas campestres serpenteantes,
paso muros de piedra, granjas y estanques congelados,
todo perfectamente organizado como las palabras en un soneto famoso.




Purity

My favourite time to write is in the late afternoon,
weekdays, particularly Wednesdays.
This is how I got about it:
I take a fresh pot of tea into my study and close the door.
Then I remove my clothes and leave them in a pile
as if I had melted to death and my legacy consisted of only
a white shirt, a pair of pants and a pot of cold tea.

Then I remove my flesh and hang it over a chair.
I slide if off my bones like a silken garment.
I do this so that what I write will be pure,
completely rinsed of the carnal,
uncontaminated by the preoccupations of the body.

Finally I remove each of my organs and arrange them
on a small table near the window.
I do not want to hear their ancient rhythms
when I am trying to tap out my own drumbeat.

Now I sit down at the desk, ready to begin.
I am entirely pure: nothing but a skeleton at a typewriter.

I should mention that sometimes I leave my penis on.
I find it difficult to ignore the temptation.
Then I am a skeleton with a penis at a typewriter.
In this condition I write extraordinary love poems,
most of them exploiting the connection between sex and death.

I am concentration itself: I exist in a universe
where there is nothing but sex, death, and typewriting.

After a spell of this I remove my penis too.
Then I am all skull and bones typing into the afternoon.
Just the absolute essentials, no flounces.
Now I write only about death, most classical of themes
in language light as the air between my ribs.

Afterward, I reward myself by going for a drive at sunset.
I replace my organs and slip back into my flesh
and clothes. Then I back the car out of the garage
and speed through woods on winding country roads,
passing stone walls, farmhouses, and frozen ponds,
all perfectly arranged like words in a famous sonnet.

Billy Collins (New York City, 1941). Traducción: Griselda García.



N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

María Teresa Andruetto | Visita



María Teresa Andruetto | Visita


Hoy vino mi madre a visitarme
y caminamos las dos por estas calles.
Hablamos de mi hermano,
de los hijos, de las chicas del Sur,
de mi cuñado. Otra vez yo critiqué
al gobierno y ella dijo otra vez
"¡Es un país tan grande!". No quiere
que me queje: "¡Este país generoso
recibió a tu padre!" y rodamos las dos
hacia una zona de tristeza, en silencio,
hasta que se detiene y dice: "Ayer
hice dulce de duraznos" y yo digo
que hablaron de mi libro
en el diario.


María Teresa Andruetto (Arroyo Cabral, 1954), Pavese. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2008.

Emily Dickinson | Después de un gran dolor...




Emily Dickinson | Después de un gran dolor... (372)
[traducción: Griselda García]


Después de un gran dolor, viene un sentimiento formal 
los Nervios se sientan ceremoniosamente, como Tumbas 
el rígido Corazón pregunta si lo soportó
Ayer o hace Siglos 

Los Pies, mecánicos, recorren 
en la Tierra, en el Aire, en el Vacío 
un sendero de Madera  
que creció al descuido,
un contento de Cuarzo, como piedra 

Esta es la Hora de Plomo 
recordada, si se la sobrevive,
como los Congelados recuerdan la Nieve 
Primero  Frío  luego Estupor  luego el dejarse ir  



After great pain, a formal feeling comes – (372)
by Emily Dickinson

After great pain, a formal feeling comes – 
The Nerves sit ceremonious, like Tombs – 
The stiff Heart questions ‘was it He, that bore,’ 
And ‘Yesterday, or Centuries before’? 

The Feet, mechanical, go round – 
A Wooden way 
Of Ground, or Air, or Ought – 
Regardless grown, 
A Quartz contentment, like a stone – 

This is the Hour of Lead – 
Remembered, if outlived, 
As Freezing persons, recollect the Snow – 
First – Chill – then Stupor – then the letting go –


Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 1830 - 1886). Poema tomado de www.poetryfoundation.org. Traducción: Griselda García.


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

William Butler Yeats | Después de un largo silencio




William Butler Yeats | Después de un largo silencio
[traducción: GG]

Hablar después de un largo silencio es correcto,
todos los otros amantes están separados o muertos,
hostil la luz de la lámpara se esconde bajo su sombra,
las cortinas cerradas sobre la noche hostil,
y nosotros cantamos, una y otra vez cantamos,
el tema supremo del arte y la música:
la decrepitud del cuerpo es sabiduría; jóvenes
nos amamos y éramos ignorantes.


After long silence
Speech after long silence; it is right,
All other lovers being estranged or dead,
Unfriendly lamplight hid under its shade,
The curtains drawn upon unfriendly night,
That we descant and yet again descant
Upon the supreme theme of Art and Song:
Bodily decrepitude is wisdom; young
We loved each other and were ignorant.




William Butler Yeats (Irlanda, 1865- Francia, 1939). Extraído de PoemHunter. Traducción: Griselda García.

N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).

Jimena Arnolfi | Hay leña




Jimena Arnolfi | Hay leña


Canto

Nunca el momento
puede conocer el presente.
Lamento por anticipado
todo lo que cuido y muere
sin importar el esfuerzo.
Cuando la naturaleza calma,
voy a buscar mi árbol,
el que sufre las heladas.
Entonces veo el brote tímido
y feliz, te llamo a gritos.
El árbol que creí muerto
está floreciendo.



Luciérnagas

A los costados entre los espinillos,
los bichos de luz parecen luces de navidad.
Todos tienen razones para brillar.

Yo no sé dar luz, enciendo fósforos
que el viento apaga. La noche es de todos
y me tira los ojos para adentro.

Más al fondo la violencia del pantano.
Intento recordar lo que vendrá,

pienso en los peligros.
Quiero darme entera al monte.



Mientras tanto

Me di cuenta que a veces intento
calcular la edad de los árboles
porque ellos dan la bienvenida a todo,
se levantan y extienden sus brazos
hacia lo inexplicable.


Tesoro

Ahora dejé la ciudad y vuelvo de la huerta
con olor a tomillo, albahaca, romero,
vos enlazás mis manos, las respirás,
pedís hacer tu casa en ellas.
Un hogar es algo difícil de lograr.
Un hogar es como un árbol.
Si te quitan los árboles, perdés
tranquilidad, belleza y protección.
A veces caigo como una hoja en otoño,
no sé si estoy quieta o en movimiento
pero algo está crujiendo.
Habrá que estudiar lo que dice el maestro.
Cuando más de un árbol se seca
en un mismo lugar, la naturaleza
está avisando: hay un tesoro escondido
bajo las raíces muertas.



Jimena Arnolfi (Buenos Aires, 1986), Hay leña. Ediciones Caleta Olivia. Buenos Aires. 2017.

Jorge Rivelli | barfly



Jorge Rivelli | barfly


bar bukowski en pasaje de la piedad
y bartolomé mitre
ocho y cuarto de la noche
ocupo una mesa en el centro del salón
una pizarra en la puerta dice hoy mariscos
hay mariscos
pido mariscos
como mariscos
llega el mozo con una botella de vodka
me pregunta si soy judío
le digo por el aspecto físico exterior
además a simple vista no se ve
pero tengo hecha la circuncisión
y que todo esto no me molesta
pero no soy judío
una dama se sienta en mi mesa
dice que nos conocemos
del encuentro casual en el baño
de la casa de un amigo en común
cuando festejaba el bloomsday
el problema con los baños
es que me confundo
o voy distraído
o aparece siempre una mujer
cuando estoy yo
una vez entraron 
mientras orinaba
las miré y 
doblé la boca
la lengua y
las palabras
es un boludo
dijeron
en la segunda mesa del bar
del lado de la pared
se sienta una viuda bizca
que esconde el ojo malo
en la copia de hopper
que cuelga a su lado
tiene la costumbre de describir en voz alta
todos los rincones del lugar
y las características de cada cliente
siempre sola toma bourbon y fuma puros
completan el panorama 
dos jóvenes rockeros arrimados a la barra
que toman cerveza y hablan
con escasa destreza
de música músicos poetas y fútbol
va cerrando lentamente
otro aniversario de la muerte del viejo
y como un judío errante
pago la consumición que compartí
con mi vecina de baño y
viajamos al fondo de la noche.



Jorge Rivelli (Buenos Aires, 1954), Barfly. La Carta de Oliver. Buenos Aires. 2016.

Marcelo Rizzi | La experiencia Proust



Marcelo Rizzi | La experiencia Proust


2
no es esa luz otoñal de la tarde
a la que pretendo prestar mi voz:
luz fósil y oblicua que se expande
al rebotar sobre los cenotafios;
lápiz de la única verdad que
acontecía a un niño cuando
reescribía una danza en el aire:
suprimía por un momento
con su verbo infinito el devenir
del mundo; y ya éramos para él
todos nosotros sus futuros
adverbios, su declinar subjuntivo,
los híbridos maestros en la
prestidigitación del tiempo


3
divide el corazón en dos mitades
y con un ademán de mago
las vuelve a unir – pliego del libro
para que todas las cosas tengan
sus propias verdades,
que en su envés insumiso
tenga mañana quizá
una nueva naturaleza:
salario que condiga con sagrario,
luz de alcanfores o luz de calvario,
flor de esta ceniza en primavera



Marcelo Rizzi (Rosario, 1961), La experiencia Proust. Inéditos exclusivos para este blog.

Joni Mitchell | Héjira


Foto: Norman Jean Roy




Joni Mitchell | Héjira

[Traducción: Griselda García]


Viajo en algún vehículo
me siento en algún café
desertora de las pequeñas guerras
que neurotizaron el amor

Hay confort en la melancolía
cuando no hay nada que explicar
es tan natural como el clima
en este cielo tan cambiante de hoy

En nuestra pareja posesiva
hubo mucho sin expresar
así que ahora estoy volviendo a mí
a estas cosas que reprimimos

Veo algo de mí en cada persona
justo en este momento, en el mundo
mientras la nieve se frunce como encaje
sobre la danza de una bailarina

Sabés que nunca fue fácil
renuncies o no
viajes entre los extremos
o te atengas a una línea recta

Acá hay un hombre y una mujer sentados en una roca
van a entibiarse o congelarse
escuchá... llegan partes de Benny Goodman
a través de la nieve y los pinos

Soy permeable a la fiebre del viaje
pero sabés, estoy tan contenta de estar sola
y sin embargo, de algún modo, el menor contacto de un extraño
puede hacer temblar mis huesos

Ya sé, nadie va a mostrarme todo
todos llegamos y nos vamos como desconocidos
todos, tan profundos y superficiales
entre el fórceps y la lápida

Bueno, miré los mármoles
esos tributos a lo definitivo, a la eternidad
y después me vi a mí misma acá
como una gallina picoteando la inmortalidad

En la iglesia encienden velas
y la cera rueda como lágrimas
ahí están la esperanza y la desesperación
que presencié durante treinta años

Sólo somos partículas de cambio, lo sé, lo sé
orbitando alrededor del sol
pero cómo puedo creerme eso
cuando estoy siempre unida y atada a alguien

Banderas blancas en chimeneas invernales
le piden tregua a la luna
en los espejos de un banco moderno
desde la ventana de un cuarto de hotel

Viajo en algún vehículo
me siento en algún café
una desertora de las pequeñas guerras
hasta que el amor me arrastre otra vez



Joni Mitchell | Hejira

I'm traveling in some vehicle
I'm sitting in some cafe
A defector from the petty wars
That shell shocked love away

There's comfort in melancholy
When there's no need to explain
It's just as natural as the weather
In this moody sky today

In our possessive coupling
So much could not be expressed
So now I'm returning to myself
These things that you and I suppressed

I see something of myself in everyone
Just at this moment of the world
As snow gathers like bolts of lace
Waltzing on a ballroom girl

You know it never has been easy
Whether you do or you do not resign
Whether you travel the breadth of extremities
Or stick to some straighter line

Now here's a man and a woman sitting on a rock
They're either going to thaw out or freeze
Listen...strains of Benny Goodman
Coming through' the snow and the pinewood trees

I'm porous with travel fever
But you know I'm so glad to be on my own
Still somehow the slightest touch of a stranger
Can set up trembling in my bones

I know, no one's going to show me everything
We all come and go unknown
Each so deep and superficial
Between the forceps and the stone

Well I looked at the granite markers
Those tribute to finality, to eternity
And then I looked at myself here
Chicken scratching for my immortality

In the church they light the candles
And the wax rolls down like tears
There's the hope and the hopelessness
I've witnessed thirty years

We're only particles of change I know, I know
Orbiting around the sun
But how can I have that point of view
When I'm always bound and tied to someone

White flags of winter chimneys
Waving truce against the moon
In the mirrors of a modern bank
From the window of a hotel room

I'm traveling in some vehicle
I'm sitting in some cafe
A defector from the petty wars
Until love sucks me back that way


© Sony/ATV Music Publishing LLC, Crazy Crow Music / Siquomb Music Publishing


Joni Mitchell (Canadá, 1943), del extraordinario disco Hejira. 1976. Traducción: Griselda García. 


N.B.: Esta traducción se revisa con periodicidad. Si copia y pega en su sitio, vuelva a menudo a ver cómo avanza (o retrocede).


Griselda García | Hospital Carrillo







Griselda García | Hospital Carrillo


Ciudadela, largo verano de la infancia.
Armadura de mariposas: he venido a visitar a mi madre.

Mi madre es el encierro, el mutismo, la locura.

Habla durante horas. Tiene la cabeza volada.
Escucho su discurso que se extiende
como las ramas de un árbol enfermo
sarmientos de la parra que ahora es sólo
un recuerdo del largo verano de la infancia.

Me han sacado del mundo y devuelto junto a ella.

Mi madre es el trabajo, el desorden, el secreto.
Cierra la puerta, dice que la oyen, la siguen
de pronto habla en susurros, hace silencio 
y comienza a contar todo de nuevo.

A gritos pide que la escuche. Le enseño a respirar.
No dice nada pero me habla. Soy casi feliz.

Largo verano de la infancia
Alguien me amó al sol que mi madre encendió. Necesito estar en la luz, deseo que un hombre regrese. No quiero que me toque el poeta, ni el profesor, ni el ojo del poder, ni la ciencia del mundo. Quiero ser tocada por los sueños.

Largo verano de la infancia
Estoy en lo que más conocí en mi vida: estoy en mi cuerpo. La Shakti que es mi guía sube los peldaños de madera bañados por el sol; bares vacíos y pequeños, mesas reservadas para amigos, lecturas y paseos y más arriba ojos de catacumbas, tu cercana mirada y tu mano tendida para ayudarme a subir tras luminosas pestañas a flor de tierra.

Largo verano de la infancia
Siempre vivirá la sensación de que Ella puede servirse de los cielos, y de las nubes y las aves para ayudarnos a respirar. Poetas muertos que caminan en la tarde de sol hacia lecturas en sótanos despellejados: el muchacho que me mira sonríe como si yo pudiera desearlo todavía.

Se nubla y se desnubla. Me afirmo en mi carne; me afirmo en lo que creo. Voy al encuentro de Tu Cuerpo como quien entra en un templo. Voy hacia la iluminación pero no la busco. Espero que detone la serpiente, el estallido de energía- en este cuerpo, en este día, en esta playa. Nada puede impedir la visualización del ascenso de Su Luz.
           
Mi vida es un oasis en el desierto. No necesito dormir, el sol me despierta. El sol como un amigo cercano; el sol como un golpe de espuma en mi cuerpo; el sol como guía en una tempestad de luz que acuna al mar, a las velas y al cielo.

Me acostumbré a verlos llegar con las nubes para cambiar mi vida. Me acostumbré a su presencia: habladores, con poemas que quieren corregir. Me acostumbré a que hablen de sus esposas, reproductoras jóvenes que no saben retenerlos.

Largo verano de la infancia
¿Toda la energía de Tu Cuerpo quiere llenar mi cuerpo? ¿Tu hambre de inmensidad quiere comer y olvidar?

El púgil ganaba por puntos esa tarde -extraños dibujos tatuaban sus brazos- en la única morada -sin paredes ni techo- que tuvimos en el ígneo brillo del verano, y todo él era hambre de lucha y de inmensidad.

Tu Cuerpo -luz estallando desde el plexo- entra en mi alma.

¿De qué otra manera si no estando en mi cuerpo, puedo hacer espacio para que aparezca Tu Cuerpo?

¿Puedo hacer dulce violencia con el púgil de hierro y vientre almohadillado en la única morada mientras la ciudad parece dormida? Meses de leer y corregir, ¿pueden hacer dulce violencia? Humedad de tienda que vende tabaco, pipas y licores, ¿puede todavía hacer violencia?

Sin Tu Cuerpo junto al mío muere sin sangre el que no muere mártir; sin Tu Cuerpo junto al mío soy el atrás de la tienda que vende tabaco, donde el dueño habla en contra de todo, talla el brezo y desgrana relojes -lentos como hostias-. Sin Tu Cuerpo junto al mío no sé cómo pedir perdón al poeta en la punta de guadaña con rocío del ala izquierda del cementerio judío de Liniers.

Largo verano de la infancia
El borde de la ciudad es un hombre que se afeita cada mañana y, sin embargo, por la noche roza y lastima.

Largo verano de la infancia
¿Soy esa negra cocina de hierro que espera a un hombre en un sol donde nieva?

Tu Cuerpo como sangre brillante en un plato de tropa, en la única morada caliente y oscura; Tu Cuerpo como una conversación en el valle de duraznos; Tu Cuerpo con extraños dibujos muy cerca de mi aliento; Tu Cuerpo en el espejo como sombra verde y negra que asciende al galope, por la tarde, cuando la ciudad parece dormida; Tu Cuerpo que flota como un colibrí y pica como una abeja; Tu Cuerpo cayéndome como gallo de riña; Tu Cuerpo como un barranco al que no temo asomarme, y el amor de mi Madre como blandas mazorcas de locura.

Matriarcas bellas y bestiales, alégrense, estoy donde ustedes nunca soñaron estar. Cara Rosinna: cuando oteabas el cielo jamás imaginaste este destrozo en el jardín de la belleza. Los hombres te trajeron engañada: vas a vivir en un palacio de mármol. Viniste como una corderita, 22 días de navegación en el Principesa Giovannna. Los hombres engañan con palabras dulces, nosotras jugamos a creerles.

El sol como la blanca velocidad de la Shakti en mi cabeza, aspira y desgarra hacia la nuca. El sol entra en la flor de mil pétalos. Desde la raíz el viento de fuego sube por canales sutiles. Luces se expanden desde el plexo en haces sin fin.

Voy hacia Tu Cuerpo sin esperanza ni miedo. En el plexo se proyecta la película de mi vida. Estoy sola, pero no tanto. Ella está conmigo. Estar en el mundo sin ser del mundo. Nunca creí lograrlo.

Soy el lugar donde la Shakti tiende la Luz que Ella es.

Me ha sacado del mundo.

Estoy en la camisa de mariposas que es Ella adentro de mí.

Me ha sacado del mundo.

Shakti es mi Madre, viene a visitarme. Ella permanece conmigo en la única morada.

Me ha sacado del mundo, me ha devuelto a mí.

Y comienza todo de nuevo.



Griselda García (Buenos Aires, 1979). Bouquet Garní + SPAM. La Carta de Oliver. Buenos Aires. 2017.


Javier Adúriz | ¿Oís el río?




Javier Adúriz | ¿Oís el río?


¿Oís el río, Okusai? No está lejos.
Tiene el sonido ambiguo de la vida.
Son como cascotitos limpiándose
con la corriente, algo múltiple.

Prestá atención. Detrás del ruido
se ve el nacimiento rudo de las cosas,
eso íntimo, desesperado, casi, casi
enorme en su notoria nimiedad.

¿Oís, Okusai? ¿Ves? No necesito
que me pongas esa cara de tintorero
feliz. Dejate ir nomás, un poco.
¿O vinimos nada más que para esto?


Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011). Poesía completa. Ediciones Del Dock. Buenos Aires. 2014.

Jonatán Reyes | Perdíamos la gracia y el verano




Jonatán Reyes | Perdíamos la gracia y el verano




Rumor de la bahía


Míranos allí, fermentados
entre la madrugada
                 y sus escalofríos
el alba nos humedece
con su leche casi ceniza
                     y nos sacude
con ese glamour que tienen
las cosas que se pudren


míranos allí, espectros 

y déjennos allí, errantes
mordiendo el barro
para saciar el germen
con nuestra sed constante
alimentándonos
de todo lo que duele



Año trópico


Tras bastidores vivo una infancia mugrienta
para no olvidar la fragilidad que me diseñó
entre la amnesia de los objetos desalmados
pequeños cementerios levitando en su desencanto
afuera, en la estratosfera, el ánima de la avena
el incendio del trigo, la luz rota en una cabriola
la sombra pasteurizada sobre lo inservible
el sol amalgamado en el fango
esos espejismos son rumores
remembranzas tardías florecidas
en la memoria lánguida de una tarde de verano
a unas horas de un final inevitable

entre la espuma de un océano descarriado
soy todas esas mujeres ancestrales
que me han hecho en su rugido
átomo por átomo amargura por amargura
todas mis ascendientes en su constante
canto de harina y polvo
coagulando su danza en el barro
ellas a navajazos y pellizcos
a siniestras bofetadas de brillo
con el ungüento exacto de la brisa
me han formado la piel y la silueta
con esa locura necesaria y ascendente
de la gestación

esta generación pixelada no me duele
ni el liquen raro de una nostalgia
ni el oleaje cadavérico de la ausencia
que se viene encaramando por el páramo
con su galopar denso de sortilegios
pues una gruesa estirpe de tormentas
transcurre en todas mis dualidades




Jonatán Reyes (San Juan, Puerto Rico, 1984), Perdíamos la gracia y el verano. Fedora Ediciones. 2017.

Ezra Pound | Primeros poemas




Ezra Pound | Un pacto


Hago un pacto contigo, Walt Whitman.
Te he detestado demasiado tiempo.
Vengo a ti como un niño crecido
que ha tenido un padre obstinado;
ahora soy suficientemente grande para hacerme amigo.
Fuiste tú quien cortó la nueva madera;
ahora es el momento de tallarla.
Tenemos una sola savia y una misma raíz:
que haya comercio entre nosotros.


Los temperamentos

Nueve adulterios, 12 aventuras, 64 fornicaciones y algo parecido a una violación
descansan todas las noches sobre el alma de nuestro delicado amigo Florialis,
pero sin embargo el hombre es tan tranquilo y reservado en su conducta
que pasa por ser asexuado y sin sangre en las venas.
Batístides, por el contrario, que solo habla y escribe sobre la copulación,
es padre de mellizos,
pero ha logrado la hazaña a un precio alto:
ser cuatro veces cornudo.


El ático

Ven, compadezcámos de los que están en mejor situación que nosotros.
Ven, amiga mía, y recuerda
         que los ricos tienen mayordomos pero ningún amigo,
y nosotros tenemos amigos pero ningún mayordomo.
Ven, compadezcámonos de los casados y de los solteros.

El alba entra con pies pequeños 
como una Pavlova dorada,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nunca ha sido mejor la vida
que en esta hora de clara frescura,
            la hora de despertarnos juntos.


El manto

Tú guardas tu pétalo de rosa
hasta que el tiempo de las rosas haya pasado.
¿Crees que la Muerte ha de besarte?
¿Crees que la Oscura Morada
te hallará tan buen amante
como yo? ¿Te echarán de menos las rosas nuevas?

Prefiere mi manto al manto del polvo
bajo el cual yace el último año,
porque debes desconfiar
más del tiempo que de mis ojos.



Ezra Pound (Estados Unidos, 1885 - Italia, 1972), Primeros poemas (1908-1920). Selección, traducción y edición: Rolando Costa Picazo. Universitat de Valéncia. 2014.